Es como si ya no tuviera miedo a perder. O eso es lo que me gustaría sentir. Sé que en el fondo el miedo es intrínseco a irrevocable, pero hoy como nunca se está convirtiendo en una potencial realidad.
Yo solía sufrir con la partida y el adiós, mas hoy mi convicción está cambiando. Estoy dispuesta a llorar y a sufrir la gran perdida, lo que convierte esta situación a algo muy diferente a como siempre lo ha sido: Armonioso e incluso ansiosa del mañana.
E s extraño, ya no me siento de la misma manera.
He asociado todo esto a inseguridad y sobre todo a la costumbre del día a día. Nada nuevo. Pero me asusta que llegue el día en el que comience a aburrirme.
He intentado solucionarlo, incluso advertirlo, pero me es imposible vivir de amenazas día a día.
A veces siento ganas de gritar. Incluso de llorar. Pero soy fuerte, siempre lo he sido. ¿Por qué hoy sería más difícil conservar mis rodillas estiradas?. No quiero que se doblen, no quiero caer una vez mas.
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