lunes, 23 de junio de 2014

ADIOS A ESTE BLOG!



Me despido de esa época antaña, donde aprendí a enamorarme y desenamorarme con dificultad.

Donde a partir de caídas y cual porrazo doloroso me fui forjando como un metal.

Hoy comienza una nueva etapa de autodescubrimiento.
Adiós transición!
Bienvenida al mundo real, como siempre debió ser…sola, para encontrar mi complemento y mi ser mas amado: yo.

Gracias, gracias, gracias, y el universo conspirará para que todo se me haga realidad.

reflexión del mes pasado

Es imposible querer y obtener a la vez si intentas depender de los demás. Es simple decir que
confiar en ellos será tan plausible como entregar tus manos al fuego sin protección alguna. Pues
sabes que la línea de tus acciones no es recta ni uniforme, es ancha y a veces estrecha a medida
que avanzas, y depende siempre de tu forma de enfrentarte a esos momentos estrechos para
poder salir invicto en la batalla.
Confiar no es fácil de decir, actuar de tal manera tampoco, pero es más simple de hacer, y es que
¿no es trillado ya decir que se debe partir en casa?
Vivimos esperando algo de los demás, pero llego a casa y analizo: hoy hice cosas buenas… ¿son
las suficientes para que se me devuelva parte de ello? Estimado: de eso no se trata. Solo haz el
bien, intentando dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontraste. Y es que la satisfacción
no se encuentra en recibir, si no en entregar día a día cuanto dependa de ti. He ahí tu
satisfacción, tu felicidad y la confianza que necesitas para avanzar.
Que fácil decirlo, que fácil expresarlo. Si yo misma voy insegura por la vida. Pero de algo estoy
irrevocablemente satisfecha: en cómo me entrego a los demás, y lo complicado de esto no es que
el resto no lo vea…ellos lo hacen, lo ven, claro que si lo hacen; pero nunca hacen nada a mi favor,
insisto, ¿por qué esperar algo?
Tengo mucho que avanzar, y mucho por creer al parecer, pues mis palabras son maltrechas e
inciertas, y bueno, cambiar de rumbo o intentar algo bueno no es correr de lo que te atormenta,
es buscar otro camino hacia la felicidad, pues al parecer, en este lugar, y como bien dijo una
persona “es un espacio enfermo” y no es sinónimo de arrancar, no, es creer en que ayudar a partir
del compañerismo no lo encontraré aquí, pues existen personas que no saben encontrar la
confianza en ellas mismas, si no en el perjuicio a los demás

lunes, 24 de febrero de 2014

Carta a las 4

Caminar por la vida se convierte en algo fácil si consideramos que vivir simplemente es disfrutar el camino en común, que todos queremos, que todos buscamos y anhelamos: la felicidad.

Caminar junto a ustedes ha abierto mi obstinada mente a lugares no explorados. Donde generalmente se transformaba en delirios de egocentrismo o locuras sin fundamento; entonces ustedes me han brindado gran parte de las motivaciones en la posibilidad de buscarle un sentido a lo que hago, pues creer que existe el mañana de felicidad no solo implica creer en las circunstancias, si no en sentirse fuerte con uno mismo y saber que pese a todo tu esfuerzo por intentar TU felicidad, nunca lo lograrás si no intentas, además, y de paso, entregar un poco de felicidad a tus hermanos. Como ustedes, mis hermanas.

No creo que hemos venido a este mundo solas, ni moriremos como tal, la frase trillada no es más que una excusa de un hombre rendido ante la vida, ante sus momentos de tedio, que al parecer fueron numerosos. Entonces, creo firmemente que las almas se encuentran para poder atravesar juntas, como apoyo incondicional, la vida que nunca fue un juego, y bien lo sabemos.

Pienso que somos parte irrevocable de esto. Que nuestras vidas siempre se han cruzado a los largo de nuestra existencia, pues el tiempo, ni el espacio nos ha podido separar de lo que sentimos las unas a las otras.

Somos distintas en cuerpo y alma, pero nuestro fundamento es similar, nuestro cometido es el mismo, y nuestro apoyo incondicional. Somos como una, pero entre más crecemos nos convertimos en un entero categórico.

Vivimos en instantes para la otra, y morimos para quienes amamos. Entregamos cuanto podemos, y luchamos por cuanto logramos. Somos weichafe, y esa ha sido nuestra realidad absoluta por tantos años que ni el más mínimo intento del destino de separarnos logrará arrebatarnos los recuerdos de los momentos habidos.

Nunca me he despedido de ustedes, pues sé que siempre habrá un mañana, donde estemos. Hoy lo entiendo, y espero sigamos caminando al lado de la otra.


Gracias es poco, entrego es mucho, pero “Intentemos” será la excusa suficiente para mantenernos juntas y lograr llegar a ese batea mahuida que nos mira con escepticismo.
Las amo.




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