domingo, 21 de octubre de 2012

Soy fuerte como tu

[extracto no corregido...] Me lamente una y mil veces de haberlo echo, pero desgraciadamente no me arrepentía de ello. ¿A que se debía? No lo sé. Me acerque lentamente, como esperando no tropezarme en algo absurdo y ridículamente pequeño, para evitar seguir avanzando, por supuesto. Mi pijama verde rosaba violentamente mis talones como tratando de detenerme. O quizás eso quería sentir. Me senté en su cama, respondiendo a su llamado – demasiado cerca – pensé. Pero ya era tarde (melodramática). Me pregunto si es que quería acompañarlo en recorrer un juego desde su celular (por cierto de ultima generación) para así poder avanzar más rápido. Acepte con gusto, obvio que quería. Aunque probablemente me parecía la excusa más idiota que un hombre a usado para llamar mi atención. Aproximadamente una hora antes tuve un maldito impulso de besarlo, pero que más tarde no pude explicar, ¿Qué había sido esa imperiosa necesidad de hacerlo tan naturalmente como solía hacerlo de forma rutinaria con mi actual novio? Pues bien, el también respondía a los sentimientos de otra mujer, lamentablemente una buena mujer. Jugamos largo rato, me rei descriteriadamente. Mis hormonas me estaban jugando una mala pasada y no pude concentrarme en lo realmente importante. De vez en cuando tocaba su cabello o el mío, como intentando hacer quizás que idiotez. Estaba ciega. Al cabo de un rato se acerco aún mas a mi lado, y nuestros rostros se separaban a unos 5 cm, por lo que su aliento llegaba naturalmente a mi nariz, como saboreando lentamente cada segundo. Me relamí los labios y sentí una mirada escudriñosa. Pero el miedo a hacer lo incorrecto fue más fuerte. Tomé rápidamente su celular y se lo quite, en un intento de jugueteo casual. Se levanto bruscamente en busca de él y forcejeamos en medio de silenciosas risitas para evitar que nuestra vecina despertara. De vez en cuando las silenciaba para escuchar y comprobar los ruidosos ronquidos provenientes del dormitorio continuo. En un abrir y cerrar de ojos, su cuerpo me empujó hacia la cama para poder alcanzar aquel artefacto… - ya olvidé el nombre – y uno de sus brazos quedo junto a mi cabello tendido en la cama. Entonces logró tomarlo y en vez de levantarse, acostarse y dormir imitando por lo menos a la roncadora de al lado, decidió mirarme lentamente, sobre mi, a unos 2 cm de distancia, aún con una sonrisa en sus labios. Me quede inmóvil y seria. Mi corazón latió frenéticamente -¡Que me esta pasando!¡ esto esta mal! – y sin pensarlo dos veces, acepte lo que vino a continuación, sin chistar. Un Beso. Un largo y furioso beso. 2 minutos mas tarde, me levantaba confundida hacia mi dormitorio, sin siquiera comprobar su expresión, y lloraba incontrolablemente pero silenciosa en un intento de consolarme y comprobarme a mi misma que lo que hice había sido malo y que me sentía infinitamente arrepentida. Pero prontamente me detuve pues, es imposible fingir remordimiento frente a algo que buscaste desde el día que lo conociste, solo por placer personal. Reí sonoramente, y por fin la vecina no me importó más.