Cuando pienso en mi futuro, es inevitable no pensar en “nuestro” futuro, y me surgen dudas al respecto, pues…no sé si lograremos ese futuro. Me embarga como agonía un peso en mi espalda, y mis sueños van como una mochila de 80 kilos.
Pienso, de vez en cuando, en quebrar los cuadros de cristal, para poner fotos nuestras renovadas y felices, pero una vez más, pienso que este cuadro es delicado y puro, entonces, una vez que lo quiebre, las fotos se verán arrugadas e imperfectas, pues el cristal, que tanto tiempo las ha cuidado, puede pasar a llevarlas. Ya ves, pues, que es un dilema que me intriga hasta lo profundo.
Mi espacio, mi casa, mi lugar…son hermosos, pero no cuando yo este sin ti.
Prefiero enfrentar todo lo que se venga por delante con la verdad y el dialogo comprensivo que siempre nos ha caracterizado, prefiero enfrentar todo el peso de mi mochila en el nuevo camino siempre a tu lado, prefiero enfrentar la adversidad con fortaleza, esa que me ayudas a obtener día a día. Prefiero lograr lo soñado y aún mas que lo inimaginable si tú me entregas tu apoyo. Prefiero mirar hacia adelante, para observar los colores y sentir de soslayo tu mirada, que observar hacia el suelo y detenerme a mirar lo gris del pavimento sin ti.
Mas que el cielo, la tierra la luna y el sol.
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